El macrismo contra el Indio Solari

Política 13/12/2016
Todo empezó con la presión de Daniel Angelici, uno de los operadores de Mauricio Macri, el tandilero que preside el país y prefiere la música de Tan Biónica para bailar hasta sobre el balcón de la Rosada, influyó sobre el flamante administrador del Hipódromo de Tandil para impedir el recital. Con diplomacia de paquidermo, el funcionario menor aseguró que “No volverá a pasar nunca más lo del recital del Indio”, justo cuando el cantante de 67 años considera que no tiene “un futuro muy largo. Al menos arriba del escenario”, porque “Mr. Parkinson” le anda “pisando los talones”.

Por CARLOS A. VILLALBA: Nuestras Voces

Eran las 20 y 55 cuando sonó el primer acorde bajo la lluvia impiadosa que cubría a la ciudad de piedra desde hacía horas. Mucha tropa riendo en las calles / con sus muecas rotas cromadas, cantó Carlos Solari, entrerriano devenido en “Indio”, encarnación de Patricio Rey, redondito de la ricota más talentosa del rock nacional argentino y fundamentalista del aire acondicionado más caliente de las juventudes nacionales que van de los 10 o menos años a las más de siete décadas.

Nuestro amo juega al esclavo / de esta tierra que es una herida / que se abre todos los días / a pura muerte, a todo gramo, contestaban las bandas desde todos los rincones del Estadio General San Martín, sobre la Avenida Rivadavia de la ciudad de Tandil, remanso ricotero a partir de aquel 1997, año en que el decreto municipal 589 firmado el día que el intendente de Olavarría, Helios Eseverri, denegó “la autorización para la actuación del conjunto de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”.

Y el mejor mentís al mundo del prejuicio fue la tranquilidad con que las ¿20.000? personas embarradas, empapadas y felices, se bancaron la detención del recital por un buen rato, cuando el agua, los equipos y los cables formaron una pareja de riesgo. Arrancó de nuevo y, como siempre, llegó al paroxismo con su pogo más grande del mundo, esta vez convertido en danza de barro.

Así había empezado la historia de Solari con Olavarría, a bordo de un tren vía Tandil que tuvo otras cuatro paradas en la ciudad del Calvario, el Parque Independencia y… los recitales del Indio que debió desviar su trayecto veinte años después, para dirigirse ahora sí, a… Olavarría, la ciudad del cemento de Amalita.

Operativo silencio

Todo empezó con la presión de Daniel Angelici, uno de los operadores de Mauricio Macri, el tandilero que preside el país y prefiere la música de Tan Biónica para bailar hasta sobre el balcón de la Rosada. El actual presidente de Boca puso una de sus fichas en el gobierno bonaerense, el empresario futbolístico Eugenio López Melitón, director saliente del Instituto Provincial de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires quien, a su vez, se valió de Marcelo Tierno, flamante administrador del Hipódromo de Tandil de su dependencia para impedir el recital.

Con diplomacia de paquidermo, el funcionario menor aseguró que “No volverá a pasar nunca más lo del recital del Indio”, justo cuando el cantante de 67 años considera que no tiene “un futuro muy largo. Al menos arriba del escenario”, porque “Mr. Parkinson” le anda “pisando los talones”.

Recorrido Indio

El sábado 14 de septiembre, en el autódromo de la ciudad mendocina de General San Martín, 150.000 seguidores calentaron sus cuerpos helados de aguanieve cordillerana con los 27 temas que les ofrendó el Indio.

Ante el woodstock cuyano confirmaba declaraciones como las dadas, por ejemplo, a Mario Pergolini, a quien le manifestó estar “muy conforme con lo que está haciendo el Gobierno, me gusta que le haya ido bien en las elecciones, veo 6-7-8” y ante las críticas del ex juvenil dio una clase sobre las corporaciones de noticias y su “falsa neutralidad” y sentenció con un “por primera vez veo a un gobierno que tiene los cojones de enfrentar a todas las corporaciones al mismo tiempo”.

Estaba dicho. Años después, ya en este tiempo de Macri y los grupos concentrados de la economía, todo apunta a una época de “control social”, menor tolerancia, más represión, única herramienta con la que se puede intentar controlar los efectos del ajuste, el desempleo y el hambre. El sábado 24 de septiembre, dos jóvenes que trabajan en la revista La Garganta Poderosa fueron detenidos por la Policía Federal, insultados, secuestrados, golpeados y torturados por miembros de la Prefectura en plena Villa 21.

El Indio, que había sido entrevistado en 2011 por el mensuario “donde salió la mejor nota que me hicieron en la vida” (http://www.lapoderosa.org.ar/2011/09/indio-ser-humano/), habló con ellos, les escribió una carta en la que afirmó que:

“Cuando un gobierno da piedra libre a la Policía para que haga lo que quiera, se pone difícil la vida, pero especialmente la vida de ustedes. No dejo de pensar en la tremenda injusticia que padecieron los pibes, cuando ese uniformado les cuestionaba si ellos podían o no podían tener una campera así… ¿Qué carajo les importa?”

También explicó que, el actual, “Es un gobierno de CEOs, de empresarios, que ven absolutamente todo de otro modo: ven estadísticas y cifras, aunque tampoco en eso les está yendo bien. Pero olvídense, esa gente no va a pensar nunca en ustedes, de manera generosa o respetuosa, porque creen que ustedes, los villeros, son un peligro. Y el peligro lo generan ellos, sometiéndolos a circunstancias sociales tan difíciles de sobrellevar, mientras vemos la tele gratis, porque les sirve para vender cosas”.

Después… llegaron las consideraciones sobre el césped del hipódromo de Tandil.

El Melitón de Angelici

Amigo de Mauricio Macri, Daniel “El Tano” Angelici tiene a cargo dos áreas de incumbencia en el sistema del PRO: la Justicia y el juego, además de fuerte ascendencia sobre el sistema de espías estatales e “independizados” del país, a partir de que el Presidente instalase en el sillón principal de la Agencia Federal de Inteligencia a Gustavo Arribas, un escribano dedicado a representar jugadores de fútbol.

A partir del cambio de gobiernos en Nación y Provincia “El Binguero”, como también llaman al titular xeneize, decidió usar su influencia para incidir en los dos principales organismos reguladores de sus negocios, las loterías Nacional y la bonaerense; así fue como surgió la figura de López Melitón -otro “representante” de futbolistas- para controlar una de las cajas más importantes de la principal provincia argentina, que solo en el primer trimestre del año giró $ 1.917.690.725 a los ministerios de María Eugenia Vidal, quien no dudó en aceptar a su amigo de épocas estudiantiles.

El funcionario, que ya adelantó a la gobernadora que deja el cargo a partir de fin de año, por oponerse a la suba de la carga impositiva a las salas de juego, fue designado por Vidal a pesar de haber sido socio de los hermanos Darío y Gabriel Rosenzvit, dueños de Impresora Internacional de Valores SACIC (Ivisa), concesionaria del control online de la toma de apuestas de Lotería Nacional y de otras provincias, hasta poco antes de asumir. Es decir, fue nombrado para controlar al grupo privado del que formó parte… con el mismo esquema que se repite en la mayoría de las áreas del gobierno nacional, con gerentes de empresa que hoy son ministros, secretarios y subsecretarios de la Nación.

Melitón, además de “proteger” al hipódromo tandilero de la fiesta ricotera, siempre estuvo vinculado a la compra y venta de jugadores, envuelto en acusaciones por el escándalo de corrupción en la FIFA, a partir de la supuesta evasión de millones de euros, involucrando a terceros para facturar, poseer empresas fantasma y realizar triangulaciones.

De la piedra al cemento

La parábola parece cerrarse. El amigo de Vidal y Angelici se va de la Provincia, con el Código Penal de la Nación acechándolo con figuras como las de encubrimiento de activos procedentes del lavado de dinero, acciones ilegales en el negocio del fútbol o utilización de sociedades off-shore para evadir declaraciones ante la AFIP.

El Indio, si nada sucede en las próximas semanas, tocará con sus fundamentalistas y sus centenares de miles de seguidores en Olavarría, una ciudad bonaerense de 111.708 habitantes, ubicada a 134 km del Tandil, que ahora le da la espalda a la “misa” ricotera para desesperación de su intendente, Miguel Lunghi, quien hubiese querido “no apurarse tanto, habría que ver si no se puede encontrar otro lugar”, presionado por el comercio que vio una y otra vez cómo la ciudad duplicaba su población en cada recital, cómo se multiplicaban los consumos y la forma en que todo transcurría en paz, a pesar de los prejuicios ahora convertidos en algo concreto por Macri, Vidal y Angelici.

El calvo de poema surrealista podrá darse el gusto de volver a estar frente a “aquellos que por algún motivo que les es propio quieren escuchar esto, quieren conmoverse con esto, quieren estar vinculados a esto, a esta banda de música”, como dijo en aquella conferencia de prensa con la que anunció la cancelación del show del 15 de agosto de 1997 en Olavarría. Tal vez, imitándolo con torpeza, se pueda decir que quien bloqueó la posibilidad del encuentro tandilero tampoco “ha estado solo en esta decisión” y no puedan evitar ver banderas rojas, banderas negras / de lienzo blanco en tu corazón y comprender que “cuanto más alto trepa el monito / así es la vida, el culo más se le ve”.

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