Bergman: “No soy ni bombero ni brigadista”

Política 13/01/2017
EL MINISTRO DE AMBIENTE, SERGIO BERGMAN, HABLA DE LOS INCENDIOS, EL ACUMAR, LA MINERÍA Y LOS RUMORES SOBRE SU SALIDA

Un cuadro que contiene pingüinos de todas las especies se destaca en el despacho del ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman. “Es para mostrar la diversidad”, bromea el rabino, que tiene también en su oficina un chal con los colores de los pueblos originarios, un cuadro centroamericano y una menorá. En diálogo con PáginaI12, el funcionario niega que vaya a renunciar, que tenga intenciones de ser candidato este año y que el ministerio vaya a ser reducido a una secretaría. Sobre los incendios que devoraron decenas de miles de hectáreas, advierte que “en La Pampa, en diciembre hay 40 incidentes de fuego y 350 mil hectáreas que se llevó el fuego en diciembre. Nos pidieron intervención formal el 1 de enero”.

–¿En algún momento pensó en renunciar?

–En absoluto.

–¿Habló de los rumores de su salida con el presidente?

–No sólo con el presidente. Te diría que con Marcos Peña y con Mario Quintana. Y en el retiro de Chapadmalal, donde no sé si recordás que estaba nominado junto con mi compañero Lemus. Ahí tuvimos una conversación muy importante. Me plantearon que de ninguna manera los trascendidos y rumores, aunque existan, tienen que ver con una conversación que haya en este Gobierno. Lo que me dijeron es que en esos casos pida asistencia para ver de dónde vienen esos rumores que se operan en los medios y que son naturales en estos equipos. Lo que hay es un monitoreo constante. Está muy bien que seamos evaluados. Macri nos pide el estado de avance de cada una de las situaciones.

–¿El ministerio podría volver a ser una secretaría?

–En absoluto. Es una decisión de Macri que nos va a trascender: no me imagino a la Argentina yendo para atrás en esta materia, gobierne quien gobierne.

–¿Tiene previsto ser candidato este año?

–No está en mis planes ser candidato. Entiendo que Mauricio nos puede pedir a cada uno que estemos en el lugar que crea conveniente. No dejaré de estar a disposición de escuchar lo que el Presidente nos pide. Pero estoy firme en mi puesto.

–¿Hubo imprevisión por parte del Estado con los incendios?

–No. Hubo un trabajo sobre el sistema nacional de prevención y manejo del fuego en el que las rutinas de cumplieron. Capacitamos, mandamos los informes y pusimos a disposición las alertas tempranas. Ahora, la ley nacional de manejo del fuego dice que la jurisdicción local debe ocuparse de todos los trabajos de prevención. Son específicos: camino cortafuegos, picadas, limpieza de todos los lugares que tengan que ver con la accesibilidad, la designación de un referente provincial a cargo del manejo del fuego en la región. No sería justo plantear qué pasa en el país. Tenemos que plantear en cada jurisdicción quién hizo esto.

–Concretamente, en La Pampa, ¿esto no se hizo?

–No, por supuesto que no. Quiero ser muy claro: ahora no es el momento de esa discusión. Cuando hay gente que pierde su campo no hay una discusión sobre de quién es la jurisdicción y la responsabilidad. Cuando hubo un incendio, estuvimos. Lo que no se puede hacer es meterse de prepo en un lugar en que no estás habilitado. En el caso particular de La Pampa, recién el primero de enero nos piden intervención formal. Muchísimo antes ya estaban los brigadistas. La diferencia la marcó la actitud de cada provincia: Río Negro vio que venía el fuego de La Pampa y nos pidió que fuéramos ya, y la gobernadora María Eugenia Vidal hizo lo mismo. En el caso de La Pampa, además del maltrato personal, encima te imputan que todo eso sucede porque no estabas, porque no actuaste, porque no previste. En La Pampa, en diciembre hay 40 incidentes de fuego y 350 mil hectáreas que se llevó el fuego en diciembre.

–¿Usted estaba de vacaciones?

–El primero que tiene que estar ahí no es el ministro, porque yo no soy ni bombero ni brigadista. Nosotros tenemos que estar en tiempo y en forma, pero primero reaccionan los equipos técnicos. No está el dirigente para sacarse una foto con la gente. Los brigadistas estuvieron en tiempo y en forma. En el momento que estaba en ese bombero, yo estaba comunicado y supervisando. Esa es mi responsabilidad. No significa no ir y estar ahí: lo hice en los días siguientes. Mi obligación era también ir a darle el apoyo a los brigadistas que estuvo en la primera línea del fuego. A la semana siguiente fuimos con el ministro de Agroindustria por las consecuencias del fuego para los productores.

–El presupuesto del programa de manejo del fuego se ejecutó en 2016 en un 51 por ciento…

–No, 151 por ciento.

–¿151 por ciento? ¿Cómo hace el cálculo?

–Es el 151 por ciento del presupuesto original de 203 millones. Y me podrías preguntar: ‘Che, vos no te estabas quejando hace unos meses de que había que ampliar el presupuesto’. Sí, ampliarlo por el estado calamitoso, desastroso, de desidia, de destrucción y de abandono en el que recibimos todo: de las 120 autobombas el 40 por ciento no funcionaban y hubo que repararlas. No había equipamiento para los brigadistas... Más allá de la actualización que tuvo el presupuesto 2016, nosotros entendíamos que necesitábamos más.

–Hubo una ampliación del presupuesto a 290 millones.

–Fue un trabajo con la jefatura de Gabinete, que lo autorizó. Nos dieron 140 millones más. De noviembre del año pasado, es probable que te salte 51 por ciento ejecutado con la ampliación. Pero al final del verano estaremos cumpliendo con el cien por ciento de lo presupuestado y más.

–¿Cómo fue la discusión con Marcos Peña por el presupuesto para el área?

–Terminó con la buena noticia de los 140 millones adicionales. Ahora vamos a tener otra discusión en abril, más allá del Presupuesto 2017, que va a estar orientada por la nueva Ley de Defensa Civil. Antes estaba solo asociado al Ministerio de Seguridad. Ahora va a haber una Comisión de Emergencias y de Riesgos. Considero que, por lo que está pasando por el cambio climático, debiéramos estar más en la performance de una Agencia Nacional de Catástrofes Ambientales que solo el sistema de manejo del fuego que tiene el ministerio.

–¿La frase suya sobre rezar era una queja por la intransigencia de jefatura de Gabinete a dar más presupuesto al área?

–No, creo que todas las frases que tienen que ver con mi impronta filosófica y bíblica anterior son naturales en mí pero inapropiadas para esta materia. Si era un tema de ampliación presupuestaria, lo que había que hacer era hablar clarito: necesitábamos presupuesto. Con respecto al cambio climático, tampoco hacen falta figuras bíblicas...

–La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner advirtió que la licitación para los aviones hidrantes era más cara que el contrato que ella dejó con una empresa chilena…

–Nosotros utilizamos esa misma empresa en 2015. El tema eran las condiciones en las que se encontraban esas aeronaves. En la licitación que se hizo el año pasado –sin entrar en consideraciones sobre si era más o menos– esa empresa pudo participar. La licitación se abrió en junio y se declaró desierta. Ningún proveedor cumplía con todas las condiciones. Eso sucedió el 9 de noviembre y Legales saca un dictamen el 22 de noviembre. Y el día 23 pedimos a los proveedores que nos comuniquen qué tipo de equipamiento tenían disponible, porque para la temporada iba a tener que haber una contratación. Se contrataron tres empresas diferentes: una de la provincia de Buenos Aires, otra de Bariloche y una española. Ahora hay un nuevo pliego de licitación.

–¿Por qué nunca hubo una persona de su confianza en ACUMAR?

–Cuando se armaron los equipos, lo que se priorizó fueron las acciones de saneamiento a desarrollar. En vez de conducirlo la política hubo una conducción técnica y fue AYSA que propuso un ingeniero, Julio Torti, para que lo conduzca. Cuando llegamos a la audiencia pública con la Corte Suprema descubro que no había habido otra audiencia desde 2012. Ahí voy a la audiencia, porque una cosa es hablar de este último año y otra es que, como somos continuidad del Estado, te hacés cargo de toda la gestión. Tenés, entonces, cuatro años en los que la Corte no hizo audiencia, de los que tres son de la gestión anterior y uno es nuestro. De nuestro año, preguntaron una cantidad de cosas donde evidentemente no había conformidad por parte de la Corte. Más allá de si la gente no era mía o de donde venía, hubo una decisión de jefatura de Gabinete que fue mantener ACUMAR dentro del ministerio, más allá de todos los trascendidos. Ahora se tomó la decisión de hacer una reforma, donde habrá un solo presidente ejecutivo, que es Gladys González. Yo voy a trabajar colaborando con ella. A las industrias hay que reconvertirlas y monitorearlas, pero el 70 por ciento de la contaminación proviene de efluentes cloacales. Vamos a hacer las obras, pero es lo mismo que el arroyo Maldonado: tenemos por delante cuatro años de obra. El tema del Riachuelo no es cuándo nos vamos a bañar, sino cómo sacamos a la gente.

–La Corte señaló que sólo se avanzó un 10 por ciento en las soluciones habitacionales.

–El año pasado se hizo el relevamiento y había cooperativas inexistentes. Tuvimos todo un año de rearranque. Se va a avanzar con las 7700 viviendas que manda la Corte, pero no va a alcanzar. Tenemos un montón de gente que no está en el censo de la Corte. Acá la política tiene que ir delante de la Justicia.

–Luego de lo ocurrido con Barrick Gold, ¿hace falta un control más estricto con las mineras?

–La ley establece que la Nación fija los presupuestos mínimos medioambientales, pero las provincias son autónomas en el uso, fiscalización y control de los recursos. Por algo en San Juan hay megaminería y en Mendoza no hay explotación minera. Por Barrick, tenemos que hablar con San Juan para que haga el control que no necesariamente hizo. Allí nos presentamos ante la Justicia federal en San Juan, pero por los residuos peligrosos, y la Justicia desestimó nuestra denuncia. Ahora va a haber un Pacto Federal Minero y las provincias van a tener que acordar una política de Estado con el Gobierno nacional. Vamos a sentar a la línea ambientalista y a los que quieren hacer minería. Yo no utilizaría el concepto de “sustentable”, dado que es una actividad extractiva. Pero sí diría: transparente, ajustada a derecho y cumpliendo con los presupuestos mínimos medioambientales. Es imprescindible que sea así.

Fuente: Pagina12

Widgets Magazine
Widgets Magazine