Fito Páez, León Gieco, Silvio Rodríguez, Serrat, entre muchos otros; piden la renuncia de Lopérfido

Sociedad 13 de junio de 2016 Por
Desde Fito Páez y León Gieco a Silvio Rodríguez, Chico Buarque y Joan Manuel Serrat, desde HIJOS a Abuelas. El mundo del arte y la cultura hispanoamer...
Desde Fito Páez y León Gieco a Silvio Rodríguez, Chico Buarque y Joan Manuel Serrat, desde HIJOS a Abuelas. El mundo del arte y la cultura hispanoamericana y los organismos de derechos humanos repudian al Ministro de Cultura de la Ciudad, Darío Lopérfido, y exigen su renuncia. El jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta le busca reemplazante, pero él resiste. Fito Paéz vuela de Medellín a Cali, en una gira latinoamericana: se tiene que ir, se tiene que ir ya. ¿Cómo puede ser ministro de Cultura ese hombre? Firmo: ¡primero en la lista! León Gieco, en otro aeropuerto, embarca rumbo a España. Repudio a Darío Lopérfido. Que renuncie ya. Adhiero, firmo. Víctor Manuel y Ana Belén se suman: queremos estar en esa lista, repudio y renuncia ya. Silvio Rodríguez le responde a Victor Heredia: por supuesto que quiero estar en ese repudio, hermano. Y unas horas después, Joan Manuel Serrat: añádeme a la lista, hermano. Chico Buarque llega a través de la eterna Vinicius: sumen el nombre de Chico a la lista. El 26 de mayo pasado, en Guadalajara, la secretaria de Darío Lopérfido llamó a la producción de una banda que actuaba esa noche en un teatro de la ciudad mejicana. Lopérfido estaba allí, en un congreso. Quería entradas, y avisarles que los honraría con su presencia. Toda la banda escuchó el mensaje y no dudó: no sólo no tendría entradas. Que ni se le ocurra venir a ese hijo de puta porque lo repudiamos. La capital cultural de Latinoamérica tiene un ministro de cultura repudiado por el mundo cultural de argentina y Latinoamérica. Que no puede participar de actividades y eventos sin que se acerquen a pedirle su renuncia. Que agrede a quienes lo hacen, como la semana pasada cuando a la salida de la Ópera le gritó a una vecina que se acercó: “Vos estás acá porque yo lo permito, porque yo hago esto gratis”. Que es esperado por manifestaciones de repudio en sus viajes, como en su visita a Roma. Que es repudiado por el mundo cultural de otros países, como cuenta Alejo Stivel, el mítico productor radicado en Madrid: “Este pequeño mafioso de cafetín, que se comporta como un ladrón de gallinas” y que en sus épocas madrileñas acumuló estafas varias. Entre otros, al propio Stivel. Sus desequilibrios lo mantienen permanentemente al borde del escándalo: a veces confronta violentamente con el público a la salida de los teatros, y otras se dedica a perseguir y acosar a actores y actrices que le manifestaron su repudio con mensajes varios y amenazas. Desde hace semanas, la renuncia de Lopérfido es un hecho para todos quienes trabajan en el ministerio y los nombres de los reemplazantes se suceden. Rodríguez Larreta estaría tratando de resolver la mejor manera de no afectar su relación con la familia política del ministro, los dueños del diario La Nación, y de mostrar que es una decisión relacionada con las políticas culturales y no con el repudio del mundo cultural y de derechos humanos. Lopérfido se quedará hasta el último minuto. Ya se sabe. También estuvo aferrado al despacho de la Casa Rosada cuando ya se había firmado el estado de sitio, la Plaza de Mayo era una masacre y el presidente Fernando De la Rúa, su jefe y mentor, huía en helicóptero. El viernes, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA se movilizó toda la jornada en repudio a Lopérfido. El próximo martes se lanzará la Mesa de Acción de Cultura y Derechos Humanos. Gabriela Cerruti (

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