Seremos curiosos ¿De qué se ríe, ministro Dujovne?

Parafraseando al genio popular, Mario Benedetti, hacemos nuestras sus palabras del poema “Seré curioso”, en el cual el poeta se pregunta “¿De qué se ríe el señor ministro?”, en tanto que el pueblo sufre sus políticas siendo duro “con nuestra gente”, mientras que con “otros son tan serviles”.

Luego de la disparada del dólar, que el lunes subió $11 y cerró en más de $57 tras la derrota del oficialismo en las PASO, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne eludió a la prensa, evitó hacer declaraciones y hasta se animó a sonreír a las cámaras.

Al salir de su casa de Belgrano, se lo notó tranquilo y sonriente. Se dio el lujo de esquivar a los periodistas que lo esperaban, subió a su auto y partió hacia el Ministerio de Hacienda. Mientas que la cotización de la moneda estadounidense hoy abrió en alza, y se ofrecía a $61 en el Banco Nación.

Seré curioso de Mario Benedetti

En una exacta
foto del diario
señor ministro
del imposible

vi en pleno gozo
y en plena euforia
y en plena risa
su rostro simple

seré curioso
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

de su ventana
se ve la playa
pero se ignoran
los cantegriles

tienen sus hijos
ojos de mando
pero otros tienen
mirada triste

aquí en la calle
suceden cosas
que ni siquiera
pueden decirse

los estudiantes
y los obreros
ponen los puntos
sobre las íes

por eso digo
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

usté conoce
mejor que nadie
la ley amarga
de estos países

ustedes duros
con nuestra gente
por qué con otros
son tan serviles

cómo traicionan
el patrimonio
mientras el gringo
nos cobra el triple

cómo traicionan
usté y los otros
los adulones
y los seniles

por eso digo
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe

aquí en la calle
sus guardias matan
y los que mueren
son gente humilde

y los que quedan
llorando de rabia
seguro piensan
en el desquite

allá en la celda
sus hombres hacen
sufrir al hombre
y eso no sirve

después de todo
usté es el palo
mayor de un barco
que se va a pique

seré curioso
señor ministro
de qué se ríe
de qué se ríe.

Mario Benedetti