La mini central nuclear Carem avanza y será esencial en la transición energética

El Carem 25 (Central Argentina de Elementos Modulares) es el «mini» reactor nuclear que ya alcanzó el 77% de su construcción con insumos nacionales, cuya misión es constituirse en una solución exportable para la generación eléctrica con cero emisiones en el proceso de transición energética del que tanto se habló en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático XXVII.

Íntegramente diseñado y construido en la Argentina, el Carem comenzó a fabricarse en el 2014, durante la última presidencia de Cristina Kirchner, en el Complejo Atómico Atucha, en el partido bonaerense de Zárate. Luego, su avance se encontró obstaculizado durante el mandato de Mauricio Macri, en el que se despidieron a la totalidad de los trabajadores de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA).

«Más del 70% de sus componentes son fabricados en el país. En este momento lo que se está construyendo es el prototipo (el Carem de 32 megavoltios), aspirando con esto a poder demostrar todas las ventajas y posibilidades que tiene de poder hacerse una central de potencia modular baja para poder satisfacer las necesidades que puedan surgir tanto dentro de nuestro país, como en el mundo», aclaró Adriana Serquis, presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), en entrevista con Télam.

Según Serquis, el plan es tener a futuro «un Carem de 100 o 120 megavoltios que sea un producto exportable».

Con reactores de investigación ya exportados por nuestro país, la idea tras el «mini» reactor es apuntar a un mercado de países de gran extensión que necesiten alimentar a ciudades o pueblos aislados, alejados de los grandes centros urbanos. Con el reactor, los polos industriales pueden generar su propia energía eléctrica. Uno de sus potenciales más destacables es la capacidad de alimentar plantas de desalinización de agua de mar; lo que significa que se puede generar agua potable donde antes no la había.

El prototipo del Carem, que se construye junto a las centrales Atucha I y II, podrá generar 32 megavatios eléctricos de energía (MWe), potencia capaz de abastecer a una población de 120.000 habitantes.

«Con este tipo de reactores estamos en el primer nivel de desarrollo de tecnología, somos de los primeros países con capacidades de construir este tipo de centrales. Si bien hay más de 70 proyectos relacionados, hay solo tres en construcción y este es uno de ellos», resaltó la presidenta del CNEA.

De hecho, el Foro de la Organización Internacional de Energía Atómica lo distinguió como uno de los proyectos más avanzados en la participación de la energía nuclear en el marco de la transición energética propuesta como solución al cambio climático, puesto que Argentina es uno de los tres países del mundo con reactores en pleno proceso de materialización, a diferencia de los otros 70 países que aún se encuentran en la etapa de diseño. De modo que estamos dentro de un grupo muy reducido de países con capacidad de exportar tecnología nuclear, y con un mecanismo eficiente para reducir las emisiones de carbono.

Todo esto es un gran aspecto a tener en cuenta, dado que hay países con muchas más posibilidades de financimiento y, por ende, de potencial. Sin embargo, Argentina se destaca por la formación del recurso humano en la operación y desarrollo de tecnología.

El Carem ha tenido, en los últimos años, varios visitantes de países del exterior interesados en adquirir reactores pequeños y modulares, y de investigadores que buscan la posibilidad de ver encarnado el proyecto que buscan generar en sus propios países, más allá de lo que les ofrece la tecnología de verlo proyectado desde la computación.

«Al día de hoy el Carem presenta un avance mayor al 75 por ciento, hay varios componentes finalizados y tenemos un nuevo cronograma que contempla el tiempo que el proyecto estuvo parado durante la presidencia de Mauricio Macri y estamos integrando a toda la cadena de valor metalmecánica en el proceso, calificando a pequeñas y medianas empresas argentinas como proveedoras de este proyecto nuclear» señaló Serquis en diálogo con Télam.

Los documentos oficiales detallan que los insumos son provistos por empresas argentinas certificadas bajo estándares internacionales de calidad supervisados por la CNEA, donde la industria metal mecánica y las pymes tienen especial protagonismo. En la actualidad hay más de 1000 empresas proveedoras.

Se especula que la finalización del proyecto sea en 2027. Y este primer paso, el de la creación del prototipo, es una ventaja que permitirá mejorar la versión más grande del reactor y observar su funcionalidad y potencialidades en la práctica. 

Antecedentes

Después de la guerra de Malvinas, la CNEA pensó en colocar un reactor nuclear en el submarino ARA «San Juan», actualmente hundido. Así lo había proyectado el físico nuclear Carlos Castro Madero, titular del organismo en ese entonces, luego de contemplar las ventajas estratégicas que había tenido Inglaterra en el conflicto bélico.

¿Cuál es ese ventaja? Bueno, los submarinos con propulsión nuclear pueden permanecer más de 60 días bajo el agua sin necesidad de subir a tomar aire o cargar baterías, por lo que tener la capacidad de recorrer grandes distancias sin ser detectados los convierte en una arma estratégica muda. El proyecto no se concretó, pero su investigación sirvió de base para el desarrollo del prototipo del Carem.

Fuente: infonews.com

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