Carta K al FMI: Alberto alineado y nueva batalla con Cambiemos

El kirchnerismo presiona por menos condicionamientos. Juntos por el Cambio y Macri reaccionaron contra la acusación.

La carta que el bloque kirchnerista del Senado, con aval y chequeo previo de Cristina de Kirchner, envió el fin de semana al FMI detonó ayer una cadena de reacciones que respondió exactamente a la estrategia que los firmantes y la vicepresidenta se habían fijado.

Si alguna incomodidad y complicación le había provocado a la marcha de la negociación del país con el organismo, obligando a un endurecimiento y modificación de las condiciones del nuevo acuerdo de facilidades extendidas (que aún no está claro si técnicamente puede darse), todo el oficialismo se ocupó rápidamente de alivianarla.

La primera reacción, temprano, vino del propio Ministerio de Economía, que está llevando adelante las negociaciones con la delegación que, encerrada por el caso de covid (positivo-negativo y anoche en tercer chequeo) de Luis Cubeddu, ayer continuaba en forma virtual con las reuniones.

Está claro que hasta ahora no existió en esos encuentros, que deberían más tarde o más temprano terminar con una carta de intención que luego el board del Fondo apruebe en Washington, un hilo argumental que remita a las acusaciones que la carta del kirchnerismo presentó el fin de semana.

Es decir, hacer responsable al organismo de haber prestado, como dicen allí, al Gobierno de Mauricio Macri fondos en situaciones excepcionales y sin controlar que, en violación al artículo VI del Estatuto del FMI, acusan, se utilizara parte de esos u$s44.000 millones en financiar la corrida del mercado.

Tampoco parece creíble que Martín Guzmán le pidiera al trío Cubeddu, Julie Kozack, Trevor Alleyne que aclarara si es cierto que Mauricio Claver-Carone dijo en teleconferencia ante el Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales que el otorgamiento del préstamo a la Argentina era una herramienta para facilitar el triunfo de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales.

Ambas acusaciones, entre otras que se incluyeron en la carta al FMI, ya habían sido desarrolladas por Cristina de Kirchner, por lo que no llama la atención el tono de la redacción de esa misiva.

Aunque el Gobierno no hubiera utilizado esos argumentos en el face to face con los delegados del Fondo, desde ayer pasaron a formar parte de la música que rodea a la negociación con el organismo.

De ahí que esa estrategia de formalizar públicamente una acusación al propio FMI por su conducta terminó impregnando a todo el Gobierno, como era obvio que iba a suceder habida cuenta del origen de la misiva. Hay un punto que no puede obviarse: el Congreso deberá dar la aprobación última al acuerdo con el FMI; así lo pidieron el presidente de la Nación y el ministro de Economía en el proyecto de ley que se anunció hace una semana. La relevancia de la carta entonces toma otro color.

El primero en alinearse con el tono de la misiva dirigida a Kristalina Georgieva y que, por protocolo, la funcionaria debe responder, fue el propio Alberto Fernández: 

“Los senadores dejaron muy claro lo que le pasó a la Argentina con un cuidado y un nivel de detalles que permite ver lo que le dije al Fondo en la campaña: les recordé cómo habían violado los estatutos para financiar la especulación financiera y la salida de capitales”. Es cierto, el Presidente lo había dicho, pero en la campaña.

Por si quedaban dudas con la estrategia del Senado, que por momentos pone los nervios de punta al mercado, sumó: “El ajuste esta vez no lo van a pagar los más humildes: lo van a pagar los acreedores, los que especularon”.

El resultado aún está por verse, pero desde el propio Ministerio de Economía ayer ensayaban razonamientos que intentan dar luz sobre al estrategia futura: 

“Alberto fue duro con el FMI; Massa fue duro con el FMI el otro día; los senadores fueron críticos ayer; Martín Guzmán estaba enterado. Quienes tienen que ser duros son duros. Los que tienen que negociar negocian. No hubo ninguna sorpresa”, le decía a este diario un funcionario.

La carta de Cristina, como se la conoce en el mercado, impactó además en Juntos por el Cambio y unificó la tropa. Mauricio Macri reaccionó:

“No podemos dejar pasar el relato que intentan instalar. Hay mucha gente que cree que hicimos eso para fugar capitales. A la larga nos pega a todos”, dijo sobre el préstamo del Fondo durante una reunión de Juntos por el Cambio.

Los senadores opositores ya se habían subido a la crítica.

“La carta de los senadores oficialistas -que sorprendentemente cuestiona el camino de negociación con el FMI que transita su propio Gobierno- no ayuda a encontrar coincidencias necesarias para superar décadas de retroceso en materia económica y social”, firmaron Luis Naidenoff, Humberto Schiavoni y el peronista disidente Juan Carlos Romero.

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